Así amaneció Buenos Aires en el día de hoy, con fuertes agresiones a nuestra patria, como “URUGUAY SIEMPRE FUISTE TRAIDOR” y “CHAU URUGUAY”. Estos carteles firmados por el peronismo porteño, el cual es la fuerza política en Argentina con mayores gobernaciones, lo cual, este aumento de agresión al Uruguay, provoca cierto nerviosismo en mi persona.
Documentales, cánticos, pegatinas, cancilleres que discuten en tonos elevados. Noticias en la Argentina, acusando de agresiones en Punta del Este que no existen, o al menos no son reportadas o denunciadas. Uruguay negado a siquiera dialogar con los puentes cortados. La tensión crece cada vez más, y la solución pacífica al conflicto parece muy lejana.
Todo, debido a un grupo de llamados “ambientalistas”, que se niegan a la construcción de una fábrica de pasta de celulosa, a unas cuantas decenas de kilómetros de la misma ciudad. Alegando que contaminarán el Río Uruguay, y contradiciendo la enorme cantidad de estudios ambientales realizados por científicos capacitados, negando cualquier tipo de impacto perjudicial para el medio ambiente.
¿Quién tiene razón? Es algo que ya, a esta altura de la situación, parece no importarle a nadie. Y de hecho, no importa. Uruguay continuará permitiendo la construcción de Botnia, Argentina permitirá los cortes de puentes, perjudicando enormemente a su vecino.
En el mundo, han comenzado guerras por mucho menos que esto. Dos naciones con cientos de años de paz, enfrentadas vaya a saber por qué. ¿Será realmente por el Río? A decir verdad, no es un Río muy limpio. ¿Por qué entonces parece importarle sólo a una pequeña parte de Argentina, mientras el resto del país dice estar en contra de los cortes, pero, se mantienen indiferentes ante tal situación?
Parece que la intermediación del Rey quedó al olvido. Aquí hay algo muy claro. Argentina y Uruguay no pueden resolver el conflicto por sí solos. Pero entonces, ¿cómo resolver el conflicto pacíficamente?
Poniéndome en el lugar del presidente uruguayo (Tabaré Vazquez), o el canciller (Reinaldo Gargano), hoy día, es decir, cómo resolverlo hoy, y no en el pasado cuando se tenía mayor control de la situación, se me ocurren un par de formas para resolver el conflicto. Una de ellas, es la de solicitar ayuda a Chile y Brasil conjuntamente, con ellos, serían cuatro los países vecinos, y que requieren la libre circulación de la mercadería. Esto generaría una mayor presión a Argentina para buscar una solución y un acuerdo con los “ambientalistas”, y lograr la libre circulación por los puentes, para así finalmente llegar a un acuerdo conjunto de monitoreo de las plantas.
La otra idea, teniendo las elecciones presidenciales argentinas tan cercas a la fecha, sería contactar a un posible candidato con fuerza y seguidores, y negociar una posible resolución a futuro en caso de que salga electo, de forma de que todos sean beneficiados. No hablo de un vil amiguismo o chantaje, sino un acuerdo legal, para él bien de ambos países, que permita desbloquear los puentes y mejorar las relaciones con nuestros vecinos.
El día en que en Argentina se forme un movimiento anti-piquetero, para desplazar a estos “ambientalistas”, entonces allí entenderé que hay buena voluntad en ese país, y no son tan necios como creía.
El punto de vista de un joven preocupado por su país, Uruguay.
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1 comentario:
Recien leo esto..con quien te queres aliar? Con Chile? jajajajajaja, Chau Uruguay Siempre Fuiste Traidor, Siempre.
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